Anatomía del corazón con esquemas | Sanidad Creativa

Cuando miramos un corazón por dentro, encontramos cavidades, válvulas, vasos y unas cuerdas que llaman bastante la atención. Cada estructura tiene un nombre, claro, pero esos nombres se entienden mucho mejor cuando vemos cómo trabajan juntos. Por eso vamos a recorrer el corazón siguiendo una pregunta: ¿por dónde pasa la sangre y qué se encuentra en cada paso?

Antes de entrar en su interior, vamos a situarlo en el tórax y a mirar las capas que lo rodean. Después seguiremos la sangre desde que llega al lado derecho hasta que sale por la aorta. Los esquemas y el vídeo de Sanidad Creativa Studio nos acompañarán en ese recorrido, tanto si estamos estudiando como si queremos entender un poco mejor cómo funciona nuestro corazón.

Dónde está el corazón y qué es el mediastino

Empecemos por una imagen de conjunto. Tenemos los dos pulmones a los lados y, entre ellos, el corazón. Está detrás del esternón y descansa sobre el diafragma a través del pericardio. Aunque buena parte de su volumen se extiende hacia la izquierda, ocupa una región central del tórax.

Esa región se llama mediastino. Para imaginarnos sus límites, podemos ir desde el esternón, por delante, hasta la columna vertebral, por detrás, y desde la entrada del tórax hasta el diafragma. A ambos lados quedan las cavidades pleurales que alojan los pulmones. En el mediastino encontramos el corazón, grandes vasos, la tráquea, el esófago y otras estructuras. Dentro de su división anatómica clásica, el corazón y el pericardio ocupan el mediastino medio. [1]

Si ahora lo observamos de lado, entendemos mejor esas relaciones. Por detrás pasa el esófago, muy cerca de la aurícula izquierda. Por delante queda el esternón y, entre este y el pericardio, la región del timo. Aquí conviene fijarse en un detalle: la base anatómica del corazón mira principalmente hacia atrás. Por tanto, cuando leamos «base» en un atlas, no debemos imaginar automáticamente la parte de abajo que descansa sobre el diafragma. [2]

Las orejuelas forman parte de las aurículas

Antes de abrir el corazón, merece la pena detenernos en las orejuelas, porque su nombre suele generar dudas. Son pequeñas prolongaciones musculares con forma de bolsa: una pertenece a la aurícula derecha y la otra a la izquierda. Amplían esas cavidades y tienen relieves internos llamados músculos pectíneos. Es decir, forman parte de las aurículas; no estamos añadiendo dos cavidades más a las cuatro que ya tiene el corazón. [3]

 

Figura 1. Vista anterior del tórax y posición del corazón en el mediastino. Ilustración de Sanidad Creativa Studio.

Las capas del corazón y el pericardio

Vamos ahora a acercarnos a la pared cardíaca. Imaginemos que partimos de la sangre que hay dentro de un ventrículo y avanzamos hacia fuera. Lo primero que encontramos es el endocardio, el revestimiento interno de las cavidades y de la superficie de las válvulas. La sangre está en contacto con su endotelio, una capa celular que se continúa con la que reviste los vasos.

Justo después aparece el miocardio. Esta es la parte muscular: sus células se contraen y generan la presión necesaria para impulsar la sangre. Más adelante veremos que su grosor cambia según el trabajo que realiza cada cavidad.

Al llegar a la superficie externa encontramos el epicardio. Incluye una cubierta serosa y tejido subyacente en el que hay grasa y vasos. Con esto ya tenemos las tres capas de la pared cardíaca, ordenadas desde dentro hacia fuera: endocardio, miocardio y epicardio. [4]

Ahora bien, alrededor del corazón también está el pericardio, y aquí algunos nombres se solapan. La cubierta serosa del epicardio corresponde a la lámina visceral del pericardio seroso. Frente a ella se encuentra la lámina parietal, que tapiza por dentro el pericardio fibroso. Las dos hojas serosas se continúan una con otra alrededor de las raíces de los grandes vasos.

Entre ambas hojas queda la cavidad pericárdica, un espacio muy estrecho con una pequeña cantidad de líquido que reduce el rozamiento durante los latidos. Por fuera está el pericardio fibroso, una envoltura resistente que aporta soporte, ayuda a mantener el corazón en su posición y limita una distensión excesiva. [5]

Si seguimos el esquema, el recorrido queda así: endocardio, miocardio, epicardio, cavidad pericárdica, lámina parietal serosa y pericardio fibroso. Lo que conviene recordar es dónde estamos en cada momento. Dentro de las cavidades cardíacas hay sangre; en el espacio entre las hojas del pericardio hay líquido pericárdico.

Figura 2. Pared cardíaca y hojas del pericardio. Ilustración de Sanidad Creativa Studio.

Anatomía interna del corazón

Ya tenemos ubicado el corazón y hemos atravesado su pared. Vamos a entrar. Encontramos dos aurículas y dos ventrículos, separados en un lado derecho y otro izquierdo por los tabiques. Las aurículas reciben la sangre que llega por las venas; los ventrículos la impulsan hacia las arterias.

Para leer la ilustración sin perdernos, recordemos que estamos mirando el corazón de frente: la derecha del paciente queda a nuestra izquierda. Vamos a empezar por ese lado derecho, donde llega la sangre que regresa del organismo.

Figura 3. Anatomía interna del corazón en una vista anterior abierta. Ilustración de Sanidad Creativa Studio.

Venas cavas y aurícula derecha

La sangre entra por dos grandes vasos que seguramente ya nos suenan: las venas cavas. La superior recoge sangre de la cabeza, el cuello, los miembros superiores y buena parte del tórax. La inferior la trae desde el abdomen, la pelvis y los miembros inferiores. Las dos desembocan en la aurícula derecha.

Hay un matiz interesante en el retorno del aparato digestivo: gran parte de esa sangre pasa primero por el hígado a través del sistema porta. Después sale por las venas hepáticas y llega a la cava inferior. [6]

La aurícula derecha también recibe, a través del seno coronario, gran parte de la sangre venosa del propio corazón. Su papel va cambiando a lo largo del latido: recibe sangre mientras el ventrículo se contrae, facilita su paso durante el llenado y, cuando se contrae la aurícula, aporta la parte final de ese llenado. Por eso no conviene imaginarnos su volumen como una capacidad fija. [2]

Fosa oval y foramen oval

Antes de pasar al ventrículo, miremos la pared que separa las dos aurículas. Allí encontramos una depresión llamada fosa oval. Para entenderla tenemos que volver un momento a la vida fetal.

Antes de nacer, la oxigenación depende de la placenta. En esa etapa existe una comunicación, el foramen oval, que permite que parte de la sangre pase directamente de la aurícula derecha a la izquierda y evite el recorrido por los pulmones fetales. Tras el nacimiento cambian las presiones y normalmente se produce un cierre funcional. La fusión anatómica puede ocurrir después y no se da en todas las personas. La fosa oval del adulto nos recuerda aquella comunicación. [7]

Válvula tricúspide y ventrículo derecho

Volvamos al recorrido de la sangre. Para salir de la aurícula derecha y entrar en el ventrículo derecho, tiene que atravesar la válvula tricúspide. Pertenece al grupo de las válvulas auriculoventriculares, llamadas así por su posición entre una aurícula y un ventrículo.

Clásicamente describimos tres valvas: anterior, posterior y septal. Son las hojas flexibles que permiten el paso durante el llenado y se cierran cuando la presión del ventrículo supera a la de la aurícula. Así evitan que la sangre retroceda al contraerse el ventrículo. [8]

Una vez dentro del ventrículo derecho, el siguiente destino son los pulmones. Si comparamos su pared con la del ventrículo izquierdo, veremos que es más fina. ¿Por qué? Porque la circulación pulmonar ofrece normalmente menos resistencia y funciona a menor presión que la circulación general.

Eso no significa que el derecho bombee menos sangre. Ambos ventrículos movilizan, en promedio, el mismo volumen: si uno enviara de forma sostenida mucho más que el otro, la sangre se acumularía en uno de los circuitos. La diferencia está sobre todo en la presión que necesitan generar. [9]

Banda moderadora y trabéculas cárneas

En el interior del ventrículo derecho hay una estructura que merece que nos detengamos: la banda moderadora. Cruza parte de la cavidad y conecta la región del tabique con el complejo del músculo papilar anterior y la pared libre. Además de ser músculo, contiene fibras relacionadas con la rama derecha del sistema de conducción, por lo que ayuda a distribuir la activación eléctrica. Aquí empezamos a ver cómo la anatomía se relaciona con la coordinación del latido. [10]

También se observan relieves en las paredes ventriculares. Son las trabéculas cárneas, prolongaciones musculares revestidas por endocardio. Aparecen en ambos ventrículos, aunque suelen ser más gruesas en el derecho. Conviene distinguirlas de las cuerdas tendinosas que veremos al hablar de las válvulas: las trabéculas son músculo; las cuerdas son cordones fibrosos de sujeción. [9]

Salida hacia los pulmones y regreso al corazón

Para salir del ventrículo derecho, la sangre atraviesa la válvula pulmonar y entra en el tronco pulmonar. Este se divide en dos arterias pulmonares, una para cada pulmón. A partir de ahí, los vasos se ramifican hasta llegar a los capilares donde se realiza el intercambio de gases.

Después de oxigenarse, la sangre regresa por las venas pulmonares. Lo habitual es que sean cuatro, dos procedentes de cada pulmón, y todas desembocan en la aurícula izquierda. Las venas pulmonares derechas también van a la aurícula izquierda: el nombre indica el pulmón del que vienen. [11, 12]

Este recorrido nos viene muy bien para aclarar algo que suele confundirse. Una arteria lleva sangre desde el corazón hacia fuera y una vena la devuelve al corazón. El nombre depende del sentido del flujo, no de la cantidad de oxígeno. Por eso las arterias pulmonares transportan sangre menos oxigenada y las venas pulmonares traen la que acaba de oxigenarse. [13]

Aurícula izquierda y válvula mitral

Ya estamos en el lado izquierdo. La aurícula izquierda recibe la sangre de los pulmones y forma buena parte de la base posterior del corazón, aquella que situamos cerca del esófago al principio.

Desde aquí, la sangre pasa al ventrículo izquierdo por la válvula mitral. Tiene dos valvas principales, anterior y posterior. Igual que la tricúspide, cuenta con cuerdas tendinosas y músculos papilares que ayudan a mantener un cierre estable cuando el ventrículo se contrae. Dentro de un momento veremos cómo funciona ese sistema de sujeción. [2, 14]

Ventrículo izquierdo y tabique interventricular

En el ventrículo izquierdo destaca el grosor de la pared. Ahora la sangre debe dirigirse hacia la circulación general, y para ello se necesita generar una presión mayor. Ese trabajo explica que el miocardio esté más desarrollado que en el ventrículo derecho.

Entre ambos ventrículos queda el tabique interventricular. La mayor parte de esta pared es muscular, aunque en su zona superior existe una pequeña porción membranosa. [3]

La salida del ventrículo izquierdo está en la válvula aórtica, que comunica con la aorta. Tanto esta válvula como la pulmonar pertenecen al grupo de las semilunares y normalmente tienen tres valvas. A diferencia de la tricúspide y la mitral, no llevan cuerdas tendinosas. [11, 15]

Cómo funcionan las válvulas cardíacas

Ya hemos pasado por las cuatro válvulas. Vamos a reunirlas ahora para entender cómo se coordinan. Su apertura y su cierre dependen de las diferencias de presión a uno y otro lado.

Mientras los ventrículos se llenan, la tricúspide y la mitral permiten que la sangre llegue desde las aurículas. Cuando aumenta la presión ventricular, estas válvulas se cierran. Si la presión supera la del tronco pulmonar y la aorta, se abren las válvulas de salida y comienza la eyección, es decir, la expulsión de sangre hacia las arterias.

En ese momento tenemos la tricúspide y la mitral cerradas, y la pulmonar y la aórtica abiertas. Pero no todo el latido se reduce a esas dos posiciones: durante las transiciones hay intervalos breves en los que las cuatro válvulas están cerradas. [16]

¿Y qué hacen las cuerdas que vemos en la ilustración? Las cuerdas tendinosas conectan las valvas auriculoventriculares con los músculos papilares y, en algunas inserciones, con la pared ventricular. Los músculos papilares se contraen junto con el ventrículo y mantienen tensas las cuerdas. Podemos imaginarlas como tirantes que sujetan las valvas para que no se desplacen en exceso hacia la aurícula.

Este detalle es importante: los músculos papilares no tiran de las valvas para abrirlas. La presión produce el cierre, y el conjunto de músculos y cuerdas lo estabiliza. Así se entiende mejor por qué estas estructuras forman parte del funcionamiento de la tricúspide y la mitral. [8, 14]

Figura 4. Válvulas cardíacas durante la eyección ventricular. Ilustración de Sanidad Creativa Studio.

La aorta y sus ramas principales

Retomemos la sangre que acaba de salir del ventrículo izquierdo. Ya ha atravesado la válvula aórtica y está en la aorta. Primero recorre la aorta ascendente, después el arco aórtico y luego la aorta descendente, que tiene una porción torácica y otra abdominal.

La pared de la aorta es elástica: se distiende al recibir la sangre durante la eyección y recupera parte de su forma entre latidos. Ese comportamiento ayuda a mantener el flujo cuando el ventrículo ya no está expulsando sangre. [17]

Muy cerca del origen de la aorta nacen las arterias coronarias derecha e izquierda, encargadas de llevar sangre al propio corazón. La izquierda suele dividirse en descendente anterior y circunfleja. Sus territorios se reparten por distintas regiones cardíacas y varían entre personas, así que el nombre «derecha» o «izquierda» no significa que cada una alimente exclusivamente su mitad. [18]

Si seguimos ascendiendo hasta el arco, encontramos habitualmente tres ramas. La primera es el tronco braquiocefálico, que se divide en carótida común derecha y subclavia derecha. Las otras dos son la carótida común izquierda y la subclavia izquierda, que nacen directamente del arco.

Fijarse en esa diferencia ayuda a recordarlas: en el lado derecho, la carótida y la subclavia comparten primero un tronco; en el izquierdo, lo habitual es que cada una salga por separado. [19]

Las carótidas llevan sangre hacia la cabeza y el cuello. Cada carótida común se divide en interna y externa: la interna participa en la irrigación del encéfalo y la órbita, mientras que la externa irriga gran parte de las estructuras externas de la cabeza y el cuello.

Las subclavias se dirigen hacia los miembros superiores y también dan ramas para el cuello y el tórax. De ellas nacen las arterias vertebrales, que contribuyen a la circulación posterior del encéfalo. Así vamos viendo cómo, a partir de la aorta, la sangre encuentra caminos hacia distintas regiones del cuerpo. [6, 20]

Figura 5. Aorta y sus ramas principales. Ilustración de Sanidad Creativa Studio.

El recorrido completo de la sangre

Ahora que conocemos las estructuras, podemos recorrer los dos circuitos con más facilidad. La circulación pulmonar comienza en el ventrículo derecho, llega a los pulmones y termina en la aurícula izquierda.

En los capilares que rodean los alvéolos ocurre el intercambio de gases: el oxígeno pasa del aire alveolar a la sangre y el dióxido de carbono hace el camino contrario, para después eliminarse al espirar. Ambos gases difunden siguiendo sus diferencias de presión parcial. Es aquí donde la sangre se oxigena antes de volver al corazón. [21]

Desde el ventrículo izquierdo comienza la circulación sistémica. La sangre sale por la aorta, se distribuye por sus ramas y llega a los capilares de los tejidos, donde se intercambian oxígeno, nutrientes y productos del metabolismo. Después, el retorno venoso la conduce de nuevo hacia la aurícula derecha.

No tenemos que imaginar una única fila en la que la sangre atraviesa todos los órganos uno detrás de otro. La mayoría de los órganos recibe sangre mediante ramas dispuestas en paralelo; el sistema porta hepático que comentamos antes es un ejemplo de recorrido particular dentro de esa organización. [6, 13]

Si queremos repasarlo sobre el esquema, podemos empezar en las venas cavas y seguir hasta la aurícula derecha, la tricúspide y el ventrículo derecho. De ahí salimos por la válvula pulmonar, recorremos el tronco y las arterias pulmonares y llegamos a los capilares del pulmón. Volvemos por las venas pulmonares a la aurícula izquierda, atravesamos la mitral y entramos en el ventrículo izquierdo. Solo queda cruzar la válvula aórtica y seguir por la aorta hacia el organismo. [13]

Figura 6. Circulación pulmonar y sistémica y paso de la sangre por el corazón. Ilustración de Sanidad Creativa Studio.

Cómo repasar con los esquemas

Para comprobar si hemos entendido el recorrido, volvamos a la ilustración e intentemos explicarla con nuestras palabras. Podemos empezar por las cuatro cavidades y, después, seguir la sangre nombrando la válvula que atraviesa en cada paso.

Luego conviene detenerse en algunas preguntas: ¿por qué tiene más músculo el ventrículo izquierdo?, ¿por qué una arteria pulmonar lleva sangre poco oxigenada?, ¿qué diferencia hay entre una cuerda tendinosa y una trabécula cárnea? Las respuestas salen de lo que acabamos de recorrer. Cuando relacionamos cada estructura con su posición y su función, resulta más fácil recordarla y entender después qué ocurre cuando aparece una enfermedad.

El vídeo de Sanidad Creativa Studio permite seguir esta misma explicación viendo cómo aparecen las estructuras en cada lámina. Podemos usarlo junto con el artículo y detenernos en los esquemas que necesitemos repasar. En los recursos para estudiantes de Sanidad Creativa hay más materiales para continuar estudiando.

 

 

Recursos para estudiantes de Sanidad Creativa

Fuentes de consulta

Las referencias numeradas corresponden a las indicadas en el texto y permiten ampliar la explicación de cada apartado.

  1. StatPearls NCBI Bookshelf. Anatomy Thorax Mediastinum
  2. StatPearls NCBI Bookshelf. Anatomy Thorax Heart
  3. OpenStax. Anatomy and Physiology 2e 19 1 Heart Anatomy
  4. StatPearls NCBI Bookshelf. Histology Heart
  5. StatPearls NCBI Bookshelf. Anatomy Thorax Pericardium
  6. OpenStax. Anatomy and Physiology 2e 20 5 Circulatory Pathways
  7. StatPearls NCBI Bookshelf. Embryology Fetal Circulation
  8. StatPearls NCBI Bookshelf. Tricuspid Valve Repair sección de anatomía
  9. Journal of Anatomy. The right ventricle under pressure Anatomy and imaging in sickness and health
  10. JACC Case Reports 2024. The Right Ventricular Moderator Band From Leonardo da Vinci’s Drawings to Current Cardiac Imaging
  11. StatPearls NCBI Bookshelf. Anatomy Thorax Heart Pulmonic Valve
  12. StatPearls NCBI Bookshelf. Anatomy Thorax Lung Veins
  13. NHLBI NIH. How the Heart Works How Blood Flows through the Heart
  14. StatPearls NCBI Bookshelf. Anatomy Thorax Mitral Valve
  15. StatPearls NCBI Bookshelf. Anatomy Thorax Aortic Valve
  16. OpenStax. Anatomy and Physiology 2e 19 3 Cardiac Cycle
  17. StatPearls NCBI Bookshelf. Anatomy Thorax Heart Aorta
  18. StatPearls NCBI Bookshelf. Anatomy Thorax Heart Arteries
  19. StatPearls NCBI Bookshelf. Anatomy Thorax Aortic Arch
  20. StatPearls NCBI Bookshelf. Anatomy Thorax Subclavian Arteries
  21. OpenStax. Anatomy and Physiology 2e 22 4 Gas Exchange

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